lunes, 26 de marzo de 2012

BÚSQUEDA DE PRESTIGIO


George Clooney juega a estrella comprometida con la realidad política de su país. Probablemente no sea sino la excentrcidad de una estrella millonaria que vé la posibilidad de realizar un proyecto prestigioso sobre un tema trascendente. Como en su día hicieron Robert Redford o Warren Beatty el hecho de ser una mega-estrella taquillera no satisface totalmente el ego de actores con un especial calado entre el público por su atractivo, y pretenden demostrar a ese público y a sí mismos que pueden ir mucho más allá que ser una cara bonita.

Y es claro que Clooney no es un simple guaperas, se trata de un excelente actor y un estimable realizador con la habilidad suficiente para reservarse en su realización un rol secundario e ingrato y dejar al resto del reparto el lucimiento. Es cine político "con mensaje" de ese que tanto gusta por esos lares desde que joyas como "El Político" de Robert Rossen o "Tempestad sobre Whasintong" de Premminguer mostraran la senda de la realización politóloga de calidad. Y sin llegar a tal grado de excelencia la película de Clonney es sobria, bien realizada y suficientemente crítica como para provocar la reflexión pretendida en el espectador. No dejará huella pero sí permite apreciar la solvencia de un realizador con habilidad para convertir una trama algo tópica en una aguda reflexión sobre el compromiso, la lealtad y el lado oscuro del oropel que rodea a los presuntos garantes del bienestra social. Y si a ello le unimos un conjunto de actores de tan notable nivel como los que pueblan el reparto de esta película, lo cierto es que pocos saldrán defruadados aunque posiblemente el bueno de George será siendo más recordado por los anuncios de Nesspresso que por su labor como director, en modo alguno desdeñable.

domingo, 4 de marzo de 2012

FANTASÍA CINEFILA DE UN MAESTRO


Martin Scorsese no es solo el gran cineasta americano contemporáneo, es además un cinéfilo casi compulsivo desde su infancia, cuyo amor por las películas se puede comprobar en cada fotograma de su larga y aclamada obra. Recluido en las producciones de lujo a las que aporta su innegable talento personal en su filmografía también se encuentran dos impagables documentales sobre el cine americano e italiano a la altura de sus mejores obras.
En “La invención de Hugo” Scorsese hace un nuevo canto a la pasión por el cine, y no es de extrañar que no le haga ascos utilizar el formato 3-D para homenajear a Goeorge Melies, no en vano el inventor de la fantasía en el cine. Con la técnica más moderna se realiza una historia que evoca al creador de los mundos imaginarios más extravagantes de los primeros años de la andadura del invento que revolucionaría el arte y la propia vida de las personas. En “La invención de Hugo” palpamos la pasión cinéfila de su director, por la búsqueda de horizontes de fantasía que se muestran a través del celuloide. Una pieza de orfebrería que se manifiesta como una nueva muestra del talento visual del realizador y que desde el inicio nos sumerge en un cuentos de hadas consciente de serlo y no por ello menos fascinante. A través del viaje de un niño y un anciano que guarda un secreto que le produce amargura pero que se revela como el elemento esencial de la trama los espectadores se identifican con las sensaciones que todos buscamos a la hora de sacar una entrada para la sala oscura; porque esta película reafirma la necesidad que el cine en gran pantalla, imprescindible para la pervivencia de la magia del séptimo arte que gente como Scorsese quiere preservar a toda costa.
Pasemos por alto el hecho que a la película le cuesta un poco arrancar y que a medida de avanza se va convirtiendo en todo un festín. También que muchos anden empeñados en venderla como una película para niños. Si hay un filme para adultos ese es este. En especial para los que de siempre han sentido la pasión por las películas con la misma intensidad que su realizador