sábado, 10 de diciembre de 2011

FECHA DE CADUCIDAD


Las películas coyunturales no resisten muy bien el paso del tiempo. Unos pocos años bastan para demostrar que donde existía gran alteración y hasta cierto prestigio se escondían notables carencias. MASH no deja de ser un hito en la historia del cine americano de los 70, una muestra inequívoca del espíritu de la contracultura y el comienzo de la larga irregular y aclamada carrera de Robert Altman, figura clave de aquellos años. Incluso daría pie a una legendaria serie de televisión protagonizada por Alan Alda.

A fecha de hoy el filme nos resulta una crítica no especialmente sutil al estamento militar resuelta sin mucho ingenio y con cierta tosquedad. Sus chistes suenan a fáciles y sus personajes hasta algo irritantes por histriónicos. Hay momentos de cierta brillantez y la génesis del cine de Altman: un argumento coral con una sucesión de escenas pobladas por variopintos personajes que entrelazan historias con una rara coherencia interna (algo parecido al maestro Berlanga) lo cual otorga a MASH un indudable interés desde el punto de vista del estudio de la obra de un polémico director.
Aunque situada en Corea todo el mundo dedujo que de lo que se estaba hablando en realidad era de Vietnam, con un aire eminentemente crítico. El guión fue de realizador en realizador sin que a nadie le convenciera filmarla. Cuando al final se estrenó fue un bombazo: Altman y sus dos protagonistas Gould y Sutherland se convirtieron en estrellas. No había para tanto. Sus diez candidaturas al oscar suenan a chiste, pero no olvidemos que eran los tiempos de "Easy Ryder"..........
Una curiosidad cinéfila

CIVILIZADOS


Dos matrimonios se reunen en el domicilio de uno de ellos para tratar de forma civilizada un suceso en apariencia menor: el hijo del más acomodado ha agredido al vástago d elos anfitriones. Los comienzos son cordiales y amables, se busca una solución razonable al incidente.
Poco a poco la cos se complica y unos pequeños roces van dando lugar a un progresivo enrarecimiento del clima que desemboca en una sesión completa de violencia verbal y hasta física en la que la personalidad más oculta aparece en toda su extensión.
Polanski muestra fidelidad extrema a la obra de teatro original y consigue una evolución sistemática de la escalada de tensión a través de punzantes diálogos magníficamante dictados por un memorable cuarteto protagonista. En apenas hora y cuarto se nos muestra todo un microsomas humano llebo de amargura y brutal ironía. En una película directa, divertida e inquitante. Como su irregular y fascinante realizador.

jueves, 8 de diciembre de 2011

INCONSCIENTE CINEMATOGRÁFICO


Los recovecos más oscuros de la mente, aquello que compone nuetra personalidad oculta, el trasfondo de los trastornos de la mente....todo ello suponia un material muy jugoso para un cineasta tan amigo de la heterodoxia como Cronnemberg, uno de los mayores buceadores de los aspectos más siniestros de la condición humana, irregular pero en ocasione sfascinante.
Y en esta ocasión nada menos que las figuras de los dos gigantes de la psicología del siglo XX, Freud y Jung son la base de su neva realización que indaga en el inicial acercamiento y posterior ruptura de dos innovadores claves en la cultura contemopránea. Al contrario que en otras cintas del canadiense, en esta ocasión se inclina por una narración sólida, centrada en el desarrollo personal y profesional de Jung (excelente Michael Fassbender) sus dudas, angustias y el proceso en el que sus teorías le llevaron a apartarse de su maestro y su profesionalidad a alejarse de la mujer a la que amaba y que tendrían un papel fundamental y la historia del psicoanálisis.
Es una película de ambiente teatral, sostenida en largas disquisiciones entre sus atormentados protagonistas, correcta en cunato la exposición de teorías tan complejas es asequibñle para el espectador menos informado, pero al mismos tiempo con un cierto aire de frialdad clínica que le aleja de dejar auténtica huella. Cine sólido actoral y facilmente olvidable

DENUNCIA HISTÓRICA


Robert Redford es un astro del cine que siempre ha querido huir de los estereotipos; su incesante búsqueda del reconocimiento artístico que superase su bien asentada imagen de galán cinematográfico que cintas como "Tal como éramos" y "El Gran Gastby" le crearon muy a su pesar le llevó a buscar con ahínco interpretar a solitarios frente al sistema y a saltar a la dirección en la muy notable y polémicamante oscarizada "Gente Corriente". Como director la estrella no ha ocultado su gusto por el cine profundo, de ese que siempre trata de analizar temas escabrosos y polémicos: la ruptura de la familia con la película antes citada, la manipulación televisiva ("Quiz Show"), los motivos últimos de la participación americana el conflictos bélicos("Leones por corderos") o en esta ocasión con la excusa de un hecho histórico, el asesinato de Lincoln, realiza una disección de un proceso judicial sin garantías, movido por hilos políticos y con el único objetivo de dar carnaza a la plebe, deseosa de lichamiento rápido, precindiendo de los principios constitucionales, una clara metáfora de la América de George Bush, empantanada en la caza y captura de cualquier sospechoso de traición tras la hecatombe del 11-S.
Como tema es ambicioso y su tratamiento es correcto pero acaso falto de auténtica inspiración. Como todo el cine de Redford, "La Conspiración" cuenta con un reparto sólido y una narración clásica bien ensamblada. Pero no acabamos de identificarnos plenamente con los protagonistas, nada en ella nos supone un sobresalto mas allá de un correcto entretenimiento de dos horas. Es cine judicial de ese que tan hacen al otro lado del Atlántico, con los argumentos jurídicos de los leguleyos bien expuestos y desarrollados en una trama que se sirve de los mismos para atraer la atención al espectador. Pero el presunto tono de denuncia de que los fines políticos establecidos por una minoría no pueden desvirtuar las garantías procesales, queda bastante lejos de tener gancho y revela la paradoja del cineasta que pretendiendo ser personal en cuanto a temática a desarrollar, termina por ser artesanal en su plasmación final en la pantalla, probablemente muy lejos de las grandes ambiciones depositadas y nada distinto de cualquier producto de entretenimiento creado por la maquinaria hollywoodense, aquella a la que , mal que le pese, siempre ha pertenecido Redford y de la que ha sido un activo más que sólido.

sábado, 3 de diciembre de 2011

BARROQUISMO


El irregular y en su día rompedor Ken Rusell saltó a la fama con esta atrevida adaptación de la novela de D.H Lawrence centrada en las relaciones de dos parejas muy diferentes en la Inglaterra de los años 20.
Caracterizan a Rusell un gran talento visual y una ausencia de capacidad narrativa que con el tiempo derivaría en argumentos cada vez más estrambóticos que en no pocas ocasiones caerían en el ridículo más explícito. "Mujeres Enamoradas" es de largo su mejor película aunque la adaptación del texto literario que toma como base sea en ocasiones más bien farragosa. Existen ,eso sí, imágenes brillantes dentro de un conjunto irregular pero que resulta atrayente tanto por su belleza plástica (extraordinaria fotografía) como por unos personajes ambiguos y atormentados reforzados por poderosas interpretaciones del cuarteto protagonista que entonces gozaba de notable popularidad dentro y fuera de las islas británicas. Glenda Jackson incluso ganaría el Óscar a la mejor actriz del año, premio que se antoja a fecha de hoy acaso algo excesivo pero que le abriría las puertas de un notable prestigio que sólo se cancelaría por el inicio de su carrera política.
Se trata pues de cine literario que asume su origen y no trata de ocultarlo, manifestado por una impactante puesta en escena que nos sumerge en unas relaciones tormentosas, acaso no muy convincentes ni creíbles pero que se sitúan en un nivel muy superior al resto de la trayectoria de realizador inglés.

APARIENCIAS


Inspirada en hechos reales acontecidos en Francia esta película supuso una agradable sorpresa en cuanto se mostraba con un nivel muy superior a la media del maltrecho cine hispano. Una cinta entretenida, con un trasfondo dramático y que nos sumerge en un mundo de engaños y miedos, que deja al descubierto lo banal de las apariencias y el infierno en el que la mentira puede sumergir la vida de las personas.

El protagonista de la película es un triunfador social: es padre de familia acomodada, cuenta con una mujer hermosa y sofisticada, un hijo pequeño que le idolatra, un prestigio profesional y la envidia de todos los que le rodean. Pero, tras esa fachada impoluta se esconde una vida de falsedades, sostenida en un fraude increíble mantenido durante años y que nadie puede imaginar ni remotamente.

El realizador logra identificarnos con la angustia del protagonista: toda su vida le obliga a estar en alerta permanente, a medir sus palabras en todo momento, a obsesionarse con tener una coartada en cada instante que no levante sospechas. El papel de José Coronado (actor mucho más solvente de lo que se le quiere reconocer) es impecable en hasta el punto de resultarnos simpático y hasta sentir compasión ante lo que se acaba convirtiendo en una terrible tragedia. El resto del reparto también raya a gran altura y la película nos muestra situaciones y caracteres muy creíbles aun cuando relata una historia con aire inverosímil.


Una sorpresa muy agradable

jueves, 1 de diciembre de 2011

TESTAMENTO ETERNO


Para gran parte de la crítica, Sergio Leone no dejaba de ser la persona que había atentado contra las esencias del western, cuando en realidad fue el que lo salvó de la desaparición durante los años 60. Pero ese cineasta se pasó nada menos que quince años tratando de levantar la que iba a ser su obra maestra. A fe que lo consiguió.
"Erase una vez en América" no es sólo una gran película. Es un canto a la amistad, el paso del tiempo y los sueños frustrados. Es la peculiarísima visión de un europeo de América, de su condición de tierra en la que todo es posible y en las ambiciones más fabulosas se consiguen y evaporan en casi un instante.
Al contrario que "El Padrino" no se centra en la gran mafia sino en pequeños hampones con delirios de grandeza. En el itinerario de unos amigos se nos muestra una historia de amor y traición, extremadamente cautivadora por sus emociones y su violencia. La cinta nos engancha sin remisión en todo su extenso metraje.
Su estructura compleja, pero indispensable para el elemento poético del filme, permite introducir los saltos de tiempo con una maestría narrativa no vista desde "Cuidadano Kane" , "Forajidos" o "Eva al desnudo". Y los actores resultan memorables en especial De Niro (entonces extraordinario actor, lejos de la parodia de si mismo en que se convertiría) y el siempre solvente James Woods. Ah y no olvidemos a la entonces jovencísima, bellísima y tristemente pronto olvidada Elizabeth McGovern.

NADA COMO EL HOGAR


Una buena historia nunca se convierte en una mala película. Podrá ser mejor o peor pero nunca es un zarrio. El guión de Familia es espléndido; lleno de originalidad y diálogos brillantes. Se trata de uno de los mejores argumentos conocidos en España en los últimos años, una aguda reflexión sobre la institución familiar, una comedia negra, negrísima llena de ironía y dobles sentidos.
A ellos hay que unirle una dirección muy inteligente, con una capacidad extraordinaria para captar los matices de los diversos personajes; en especial la incredulidad de los componentes de la "extraña familia" que viven todo una experiencia asombrosa en cuanto a su planteamiento. Se trata de una de los mejores trabajos de dirección de actores vistos en los últimos años.
Ese trabajo no sería posible sin la presencia de un excelente plantel de intérpretes empezando por la casi debutante Elena Anaya y concluyendo por un inconmensurable Galiardo, como casi siempre excelente y poco reconocido.
León de Aranoa se establecería como uno de los más prometedores guionistas-directores de su generación. Su trayectoria posterior fue irregular aunque en ocasiones, plenamente acertada.

ROAD-MOVIE ESPAÑOLA


Una de las pocas muestras de road-movie a la española de la mano del casi siempre solvente Martínez- Lázaro. Un padre y su hijo emprenden un recorrido vital por casi toda España, la cosa empieza como comedia y se desarrolla buena parte de la película como tal.
Pero tras las sonrisas se encuentra un crudo drama: el personaje del padre, magistralmente interpretado por Resines, es en realidad un pobre diablo que va dando tumbos por la vida sin más apoyo que un hijo al que desespera pero que resulta lo único salvable de su amarga existencia. En realidad el vástago pone un poco de cordura a la caótica existencia de la pareja a pesar de su corta edad y esa aparente contradicción es sabiamente aprovechada por el cineasta.
La relación padre-hijo marca todo el tono de la película, que oscila en el siempre difícil tránsito de risa a la acidez, tal vez con algunos baches narrativos (la no cuajada historia de amor de Fernando Ramallo, por ejemplo) que impiden que el filme alcance un punto superior. Pero en su conjunto una obra más que estimable

COSTUMBRISMO CAÑÍ


Tuvo un gran éxito durante no pocas temporadas. Como en tantas otras series unos buenos comienzos terminaron en un alargamiento superficial y carente de sentido.
La serie retoma el tono blando de muchos productos de Globomedia aunque salpicados por una cierta ironía. El reparto ya no incita al optimismo: actores que rozan la treintena hacen de adolescentes.
El soporte argumental es la contradicción que surge de la unión entre un tosco tabernero viudo y una sofisticada divorciada. Él con hijos y ella con hijas. Lo cierto es que los guiones no eran un prodigio de originalidad. Siempre era el mismo esquema: un miembro de la panda con buena intención provoca un equívoco que genera situaciones cómicas. Las series necesitan tener una unidad para atraer al espectador y fidelizarle, pero dentro del mismo tono puede haber variables.
Los actores no andan muy sobrados. Resines parece aburrirse mucho, repite los mismos gestos y ni siquiera se esfuerza en parecer gracioso. Bonilla está insoportable, excesivo e histriónico casi al borde de provocar la vergüenza ajena (en más de una ocasión la serie cae en ella). Lo mejor Antonio Molero; su Fiti salvó no pocos capítulos aunque terminó por cansar algo con gracias muy repetidas.
Los niños son lo peor se la serie (y hay mucho malo). El empeño por cubrir todos los sectores de la audiencia no puede forzar a machacar a algunos chavales de esa forma. sus tramas son sencillamente in-su-fri-bles.
En ella aparecían viejas glorias de nuestra comedia como Alfredo Landa y López Vázquez. Se lo podían haber ahorrado. La presencia de grandes actores en personajes prescindibles nunca es agradable de ver.
Su final dio mucho que hablar. Por absurdo.
Tuvo sus seguidores fieles. No buscaba otra cosa

LOOSERS SIN FRENO


El protagonista de esta película es duro, áspero y violento. Dispara o acuchilla sin cortapisa. Y es policía.
En función de esa contradicción entre las formas y el objetivo final que debe usar un garante de la ley y el orden Urbizu monta una película directa, sin concesiones realizada desde la perspectiva de aquel que lo ha perdido todo y que busca su redención en lo único que ha sabido hacer a lo largo de su vida: la violencia.
Es uno de esos personajes desarrapados tan propios de la serie B americana, de vuelta de todo y con un cierto aire épico. Alguien digno de ser filmado por Sam Peckimpack o Samuel Fuller. Un héroe dudoso, sin duda.
Coronado cumple muy bien con su papel, y huele al Goya o almenos candidatura segura.Su presencia marca el ritmo de la función y parece desenvolverse muy bien en un papel sumamente antipático como ya lo habóa hecho en "Lobo" y "La Vida de Nadie"
Aspecto mas discutible es cómo esta llevada la trama. No se nos aclaran de forma precisa los mitivos del policía otrora brillante y ahora caído en desgracia; y las transiciones argumentales d ela última media hora nos dejan algo confusos
En cualquier caso producto más que digno.

martes, 29 de noviembre de 2011

AMBICIONES LONDINENSES


"El Sueño de Casandra", nos plantea el tema del arribismo social, la ambición desmedida, el precio de los sueños y hasta la fuerza de la familia. Y lo hace en forma de tragedia absoluta, sin apenas resquicio al más mínimo humor. Es un tipo de historia que el realizador ya manejó con gran inteligencia en la muy notable "Delitos y Faltas", y que casi 20 años después retomaría en "Match Point". La superioridad de estas dos cintas (especialmente la primera) respecto "El Sueño de Casandra" radica en la forma de presentar estos tremendos conflictos interiores a través de personajes muy elaborados en los que la lucha interna se manifiesta en una ambigüedad que engancha al espectador hasta el punto de hacerle partícipe de su angustia existencial ¿se deben perder los principios a cambio de ver cumplidas las ambiciones que nos llevan a la felicidad?.
En esta película londinense, nos cuesta identificarnos con los personajes protagonistas. Resultan demasiado planos, sus comportamientos son previsibles ya que se derivan de situaciones planteadas al espectador de forma muy lineal: el enamoramiento de una bella mujer, el gusto por la vida ostentosa que choca con la cruda realidad, la presencia de un tio rico que representa los sueños no cumplidos.....
Por otro lado, Ewan MacGregor cumple con su habitual solvencia, pero el personaje de Farrel resulta irritante y antipático, hasta el punto de casi molestar. Tampoco son muy creíbles personajes secundarios como el de Tom Wilkinson, que actúa como desencadenante del drama.
De todas formas, esto no hace a "El sueño de Casandra" una película completamente desechable ya que, a pesar de sus defectos, mantiene un buen ritmo narrativo y un competente acabado formal. Es una cinta que no aburre en ningún momento y se sigue con un interés aceptable ya que cuenta con una historia simple pero siempre efectiva. En realidad como el reciente cine de Allen, da la impresión de haber sido escrita y dirigida como un mero pasatiempo, tan correcto como mecanizado. Un precio a pagar por mantenerse en el candelero durante casi 30 años, algo sólo a la altura de los

FUTBOL EN CELULOIDE


No ha sido el mundo del fútbol muy propicio para dar lugar a buenas películas. Al dudoso rendimiento habitual del melodrama deportivo (quizá con la excepción del boxeo en el cine clásico americano) se han unido las dificultades de elaborar una buena trama y conjugarla con el peculiar mundo futbolístico.
Pero The Damned United resulta una excepción a la regla general, precisamente por su sabia conjugación del retrato de un personaje protagonista fascinante con el incomparable marco del futbol inglés de los años 70, asombrosamente retratado en un impecable trabajo de producción que capta la esencia de toda una época ya lejana en el tiempo , pero que resultará fácilmente distinguible para cualquier aficionado del balón redondo. Basada en un exitoso libro de David Peace aunque se aparta del tono oscuro del mismo para dar un enfoque más cercano a la comedia.
Porque la cinta de Tom Hooper no se deja llevar ,ni mucho menos, por el fácil camino del retrato de los éxitos de un entrenador legendario del futbol de las islas, Brian Clough, que consiguió éxitos inolvidables con equipos modestos ya olvidados en el tiempo como el Derby County o el Nottingam Forest, sino que ,al contrario, bucea en los aspectos más contradictorios y oscuros de su personalidad, y toma como referencia su experiencia profesional más traumática: los 44 días que estuvo al frente del Leeds United, el entonces líder de la liga inglesa.
Clough se nos muestra como un megalómano, de una seguridad en sí mismo que llega a la arrogancia y que tiene como motor de superación profesional su enconada rivalidad con su predecesor en el cargo, Don Revie, cuya sombra le persigue a lo largo de toda su carrera tanto en la victoria como en la derrota. “The Damned United” es, en realidad, una oscura tragicomedia que capta de manera asombrosa toda la gloria y la miseria de un deporte que marca la vida de millones de personas: la terrible soledad del entrenador, la efervescencia de los triunfos y la amargura de los fracasos, las relaciones con los directivos , con los jugadores y aficionados, y todo aquello que rodea a universo futbolístico. Y, sobre todo, hace hincapié en el altísimo precio de la búsqueda incesante de la fama y la gloria tan propio de los héroes deportivos de nuestro tiempo
Magníficamente interpretada , sobre todo por el espléndido Michael Sheen, y por un conjunto de secundarios muy bien ajustados a sus roles, se trata de una cinta merecedora de pasar a la historia del cine deportivo, sobre todo por dar una visión de los héroes del balón, nada complaciente aunque sin dejar de sentir una profunda admiración por los mismos

lunes, 28 de noviembre de 2011

CALIENTE.......


Vista una y mil veces; eternamente repuesta por las televisiones de todo tipo y con los mismos comentarios críticos sobre la misma: el retorno del cine negro con el celofán de la sexualidad y el erotismo.
Kasdan plagió a Billy Wilder o a su fabulosa "Perdición" y convirtió a Fred Macmurray y Barbara Stanwitch en Willian Hurt y Kathleen Turner, jóvenes, atractivos y con una química pocas veces en la pantalla. La historia es previsible y con argumento trillado, pero ésta es una película de entorno (la asfixiante Florida) y de pasiones que desbordan la pantalla.
Kathleen Turner debutó en el cine y se comió la película. Era la irrupción más sensual en años, no favoreció especialmente su carrera, pero quedó como un icono de la serie negra. Quién lo diría viéndola a ella hoy en día.....y sus últimas películas.
Lawrence Kasdan fue un rehabilitador de géneros adaptados a la nueva sociedad y el cine de los años 80 (comedia, western, thriller.....). Sus intenciones solieron estar por encima de sus resultados. Pero la verdad en que en esta revisión de la gran serie negra americana dio en el clavo.
Para los que no la hayan visto

SUSPENSE


Sólida película de intriga que retoma varias ideas de diversos clásicos que van desde "Rebeca" hasta "El Escritor".
Un músico se encuentra abatido por el abandono de su novia y esa misma noche inicia otra relación con la camarera del bar en donde ha ido a ahogar sus penas. Luego, diversos flas-backs nos sitúan en un escenario sorprendente y en una cinta angustiosa y bien llevada aunque no cuajada al 100%. Tal vez el desentrañar el misterio a mitad de la película la haga perder un poco de fuelle, y el mas bien insulso Quim Casas no resulta un protagonista especialmente convincente. En un nivel muy superior se sitúan las actrices que encabezan el reparto.
Película solvente con acabado artesanal, sin el toque de inspiración necesario como para acordarse de ella pero en un nivel si acaso superior a la media.

SOFISTICADA


Tres esposas reciben una carta de una rival: se ha fugado con uno de sus maridos. A partir de esta pesada broma se articula todo un ejercicio de talento narrativo por parte de su director y guionista.
A través de los diálogos incisivos y sofisticados a los que es tan propenso Mankiewicz se muestra todo un micro somas de la vida de la clase alta de una ciudad de provincias americana. Las dudas, ambiciones, frustraciones y neuras de tres mujeres quedan reflejadas con una precisión ciertamente admirable. Que con un argumento tan en apariencia trivial se consiga mantener a lo largo de casi dos horas la historia sin perder un ápice de interés, sólo puede alabarse.
Lo más curioso es que la auténtica protagonista del filme apenas se nos muestra. La arpía Adie Ross domina toda la función....sin tener rostro. Como ocurría en "Rebeca" su espectro planea a lo largo de toda la proyección, de ella podemos imaginar que es atractiva, manipuladora, que sabe moverse en sociedad y que ejerce un magnetismo especial entre los hombres. Sus rivales son tres mujeres que ven el peligro acechando sus matrimonios: todas ellas tienen motivos para la preocupación, en todas se ha sembrado la duda que provoca la existencia de grietas no reconocidas en sus uniones maritales.
Una obra maestra olvidada

DE JUICIOS


Tom Cruise necesitaba consagrarse como intérprete capaz de ir más allá de ser un ídolo adolescente. Esta película le otorgó la posibilidad de tener un papel de esos que son un caramelo para cualquier actor que quiere dar el salto hacia el reconocimiento ajeno.
Es una cintra entretenida, un prototipo de cine con buen acabado formal y un sentido de la narración cinematográfica propio de una industria especialista en entretenimiento. Va de juicios militares, del acatamiento de órdenes sean o no arbitrarias, de la defensa de los débiles y los excesos de la mentalidad castrense. No es cine anti-militarista, ya que también reserva su espacio para los héroes vestidos de uniforme, los que buscan la verdad a toda costa.
Rob Reiner tiene claro que la cinta debe seguir una progresión que desemboque en el clímax final, momento culminante que ya ha pasado a la historia del cine. En realidad está muy conseguido gracias a la explosiva química que desprenden los actores Cruise y Nicholson. El aspirante supo mantener el tono ante el maestro. Hasta Demi Moore está bien en su papel.
Poderoso argumento, buenos actores, sobria realización

domingo, 27 de noviembre de 2011

ESPIONAJE CON PEDEGREE


Una historia con gancho estructurada en dos tiempos bien diferenciados. La película se abre con el homenaje a una espía legendaria que formó parte de una mítica misión del Mossad en 1965. Precisamente diversos flash-backs nos retrotraen a ese año y a dicha misión.
Desde las primeras escenas nos sumergimos en la aventura de esos tres espías muy contrapuestos entre sí, en especial desde la psicología de una brillante agente (Jessica Chastain de joven, Helen Mirren de vieja) enviada a una labor sumamente delicada. Somos partícipes de sus dudas, angustias e ilusiones. Vemos cómo las diferentes personalidades que integran el trío termina marcando el desenlace de la misión. Eso es precisamente lo mejor de la película, el estudio de caracteres y su influencia en el devenir de los acontecimientos; es lo que le dá un estatus superior al resto de realizaciones del género que se suelen centrar en la acción derivada de la trama.
Lástima que su desenlace no resulte muy acabado y hasta dé la impresión de resultar forzado. Los actores son todos muy buenos pero , curiosamente, resultan más convincentes los jóvenes que los mayores a pesar de la presencia de dos valores seguros como Tom Wilkinson y Helen Mirren. Pero en especial Chastain borda su papel y nos atrapa con su caracterización.


Recomendable

....PERO TAMPOCO NOS INTERESA


Decepcionante incursión en la dirección de Tom Hanks. Parte de una historia muy actUal, la de un trabajador que ha perdido su empleo y debe de empezar de cero. Una comedia de mensaje optimista; todos podemos reinventarnos aún en los momentos más difíciles.

Hasta ahí todo perfecto. El planteamiento claro. Porque el nudo y desenlace dejan mucho que desear. Para empezar Hanks hace uno de los peores trabajos de su larga y exitosa carrera. Parece que le han llenado de botox la cara y resulta histriónico y cargante. Nunca es creíble como el operario de clase media que pretende encarnar. Quizá no le siente bien dirigirse a sí mismo.

Las situaciones planteadas en la película, con el itinerario del héroe en busca de una segunda oportunidad, son poco atractivas y carentes de gracia, salvo algún momento aislado. La cinta nos aburre muy pronto aunque Julia Roberts cumple con dignidad su papel; pero su relación con el protagonista no está bien desarrollada y termina de forma previsible y acelerada. También su personaje goza de una nueva oportunidad y, de hecho, la trama paralela que protagoniza, con crisis matrimonial de fondo, es hasta más interesante. Pero no es suficiente para salvar la función.

Resulta paradójico que una estrella con todos los medios a su alcance realice algo tan fatuo como esto cuando se decide a dirigir. Tal vez pretendía una comedia a lo Capra que mostrara la posibilidad de cumplir el sueño americano. Pero lo que ha conseguido es mostrarle sopor al espectador.

A mejorar en la próxima.

CINE INTELIGENTE, GRAN HISTORIA


Todo en ella apuntaba a gran película. Una de las historias más extraordinarias de los últimos años con la dirección de un cineasta más que estimulante y un guionista de sobrada competencia. No sólo no decepcionaron las expectativas creadas sino que las superaron ampliamente.
La cinta adquiere la condición de tragedia shakesperiana. Lo que en ella se nos presenta es una apasionante historia de lealtades traicionadas, vanidad, búsqueda del éxito a cualquier precio y devoción por la creatividad. Que la aventura de Facebook sólo podía acontecer en Estados Unidos es por todos conocido; sólo en el país de las barras y estrellas se tiene ese desmedido amor por la innovación también por el triunfo aún a costa del precio que sea. Y sólo Hollywood podía crear una gran película sobre el tema.
Como era de esperar partiendo del guionista del "Ala Oeste de la Casa Blanca" y por otro lado tan extraño resulta al cine americano contemporáneo, la película la protagonizan seres extremadamente inteligentes adornados con diálogos incisivos dignos de enmarcar. Los saltos en el tiempo están realizados con suma maestría y la tensión de la historia se puede palpar en todo momento sin que los complejos términos informáticos que en muchas ocasiones se utilizan le hagan perder un ápice de frescura. Los intérpretes son todos sensacionales en especial Jesse Eisenberg, que compone un Mark Zuckerberg al que podemos adorar y odiar al mismo tiempo por su condición de genio egoísta y de dudosa moralidad.
Facebook ha cambiado la vida de no pocas personas. Gracias a Zuckerberg (¿o a más gente, de acuerdo con la película?) las relaciones sociales no volverán a ser lo que eran. Pero gracias a Fincher también nos ha permitido tener una de las cintas más estimulantes del cine americano en los últimos 25 años.

WESTERN SOVIÉTICO


Son escasas las inclusiones del cine occidental en las decisivas batallas del frente oriental que en realidad decidió el destino de la II Guerra Mundial y del mundo. En esta ocasión todos los elementos de una gran super-producción se ponen al servcio de un excelente reparto y de una historia épica que recuerda a un western de ambiente invernal.

El duelo de los francotiradores es el eje en el que gira la realización, adornada por elementos románticos e históricos, dando lugar a una cinta de lo más entretenida de esas que, a pesar de ciertos altibajos, te dejan clavado en el sillón desde la primera imagen. No faltará quien la acuse de una visión acaso demasiado romántica de la que probablemente se trate de la batalla más terrible de la historia de la humanidad, que se haya prescindido de una retrato más crudo de la realidad y de mostrar en toda su extensión la crueldad de aquellos días. Pero esto es cine de entretenimiento, y en función de sus objetivos nadie queda defraudado.

El propio glamour se extiende a su cuarteto protagonista. Tres promesas en los comienzos de sus carreras: uno caracteriza a un campesino con habilidad para disparar, otro a un comisario político y la mujer a una luchadora indómita. Un seguro de vida como Ed Harris da rostro a el implacable tirador de élite nazi, el mejor personaje de la historia. Son seres seres inmersos en un momento crucial de la historia. No es incierto que el triángulo amoroso resulta un poco forzado, pero aún así la siempre bella y excelente actriz Rachel Weisz resulta un lujo para cualquier película. No vamos a quejarnos encima.

Una de esas películas que tras verla a uno le dan ganas de conocer una guerra de verdad, con seres tan brillantes, inteligentes y hermosos, con grandes momentos de heroísmo y sacrificio. Pero claro, se trata de ficción

MUCHO CLÁSICO PARA UN REMAKE


Era un proyecto destinado al fracaso. Cuando una realización es tan sumamente brillante su nueva versión tiene todas las papeletas para no cumplir las expectativas y defraudar. El original se fundamentaba en una prodigiosa dirección de actores y en un ritmo extraordinario propio de un maestro como Mankiewicz; en el remake, pasados los primeros veinte minutos, ya apenas nos interesa lo que nos aparece en pantalla. La dirección de Branagh es plomiza a pesar de la corta duración del filme y si bien Michael Caine responde a las expectativas como Wyke, Jude Law está innecesariamente histriónico como Milo Tindle, el papel que bordaba Caine en 1972.

Gran parte de culpa del desaguisado es del guión del Nobel Harold Printer, gran dramaturgo cuyas aportaciones al cine son más bien irregulares. Frente a la fortaleza del texto escrito por Shaffer que incidía en la lucha de clases como telón de fondo del duelo de los protagonistas, en esta ocasión ese componente se pierde en una difusa ambigüedad sexual de los contrincantes que no aporta nada a la trama original. En realidad no vemos el momento en el que llegue el final de la película dado el aburrimiento que nos produce.

OH SACRILEGIO


Sabemos que John Ford es el gran poeta del cine americano, el maestro indiscutible del western, el gran cantor de la épica del pionero, de los éxitos militares de la gloriosa caballería.....¿alguien se atreve a hablar mal de alguna de sus obras?. Sería inmediatamente tachado de blasfemo por los ortodoxos de la crítica, de no tener ni la mínima idea.

Pues quizá es hora de señalar que un buen puñado de realizaciones del maestro no resisten demasiado bien el paso del tiempo. Otras siguen siendo películas espléndidas y, desde luego, lo que nunca dió fue una película mala.

En la llamada "trilogía de la caballería", compuesta por "Fort Apache"," La Legión Invencible" o "Río Grande", Ford nos muestra una visión bucólica e idealizada del ejército americano. Tanto es así que en no pocas ocasiones roza la más pura y simple cursilería disfrazada de "poesía". No es creíble que en un campamento militar los oficiales sean tan heroicos, los soldados tan obedientes y valientes, las peleas sean siempre de buen rollo y cuando se combata se haga como si uno fuera a un picnic. Dios nos libre, insisto, de decir que sean películas mediocres ya que la solvencia del oficio se mantiene siempre, pero no es menos cierto que hay una tendencia crítica a la sobrevaloración de las mismas. Justo es reconocer que la presunta gracia de Victor McLagen es, por decirlo de forma suave, harto discutible y que las cancioncitas de la caballería que nos torturan en buena parte de "Rio Grande" resultan más bien cargantes.
La historia no deja atrás lugares comunes típicos del mundo militar, el oficial durísimo en las formas pero con un corazón a prueba de balas, el joven desarraigado que busca la aceptación del padre que nunca estuvo a su lado y quiere convertirse en un hombre de verdad, el heroísmo que lleva a saltarse las reglas de la diplomacia en pos de la libertad.......lo dicho un combinado que uno ya tiene la sensación de haber visto en no pocas ocasiones.
Y dense cuenta que a uno le tiembla el pulso al escribir estas líneas......que supongo que serán denostadas por los Garci y Torres-Dulce de turno. Bueno, bueno seamos justos y reconozcamos la maestría de "Centauros del Desierto", "El sargento Negro" "El Hombre que mató a Liberty Valance" o "La Diligencia" y hasta la muy olvidada y notable "Mogambo". Esperamos sumisos el aluvión de reprimendas de los mitómanos.

lunes, 31 de octubre de 2011

SIDNEY LUMET: EL TALENTO DE LO OSCURO



En la fabulosa Doce Hombres sin Piedad, acaso la mejor película judicial jamás rodada, Henry Fonda trataba (y lograba) de convencer a un jurado escéptico de la duda razonable respecto de la inocencia de un chico de los barrios bajos acusado de un crimen del que todos le creen culpable sin pensar demasiado en la circunstancias del caso. Era un drama denso, oscuro, en el que una sala de deliberación era tratada como un escaparate de las debilidades humanas y las tensas relaciones que los seres humanos pueden tener en las situaciones en apariencia más civilizadas. En los doce miembros del jurado se podían encontrar todo un micro somas social: el acomplejado, el vengativo, el pasota, el racista, el analítico, el íntegro…….
Tan exitoso debut dejaba bien claro que el cine del recientemente fallecido cineasta americano no estaba hecho para las concesiones fáciles, ni para tratar temas banales. Con frecuencia Lumet llenó la pantalla de personajes que luchaban contra el sistema o sus propios demonios personales, con historias duras y escabrosas tales como la de su obra última, la maravillosa e inquietante Antes que el diablo sepa que has muerto. Aunque su trayectoria se vio lastrada por un buen puñado de filmes insustanciales, aunque en su mayoría dignos, sus mejores momentos merecen una atención destacada en el cine americano de varias décadas.
En Serpico, Al Pacino se enfrentaba a la corrupción del sistema policial y recibía un balazo, en Network un presentador trastornado era utilizado como carnaza para lograr índices de audiencia en una cinta de denuncia que se adelantó muchos años en mostrar el destino de la televisión, en Veredicto Final, Paul Newman mendigaba alcoholizado por las esquinas en busca de casos de poca monta hasta recoger, casi por casualidad, uno que le permitía su redención aún a costa de sufrir la traición y el acoso de los poderosos y Tarde de Perros tomaba como referencia un hecho real (el estrambótico atraco a un banco por parte de un homosexual que trataba de financiar la operación de cambio de sexo de su pareja) para mostrarnos un drama humano convertido en espectáculo cirquense. El príncipe de la ciudad y Distrito 34: Corrupción total incidían en la podredumbre interna de las instituciones, de los presuntos garantes del orden público con su lado más amargo y siniestro expuesto sin cortapisas; en definitiva que el mal, el fracaso y , también, por supuesto la redención son partes inseparables de la condición humana.
Cineasta sólido, con gusto por conseguir buenas interpretaciones y una puesta en escena rigurosa claramente heredada de años de trabajo al servicio de una industria a la que siempre fue rentable y que no le premió más que con un Oscar honorífico (de eso de consolación que se llaman) a pesar de haberle nominado en cuatro ocasiones para el premio, Lumet también era capaz de rodar entretenimientos solventes a los que supo dotar de un toque personal de profundidad en tramas de contenido meramente policiaco tal es el caso de una de las mejores adaptaciones de novelas de Agatha Christie jamás realizadas como Asesinato en el Oriente Express, o de la obra de Ira Levin La trampa de la Muerte en la que rompía el tabú del beso entre hombre en el cine. Era de los realizadores de la vieja escuela, nada aficionado al uso de efectos especiales, centrado en historias humanas de pretendido mensaje (unas veces más logradas, otras menos) peros siempre con el aroma de la profesionalidad y la solvencia de años dedicados a un oficio.
Con él se va uno de los cineastas que nunca hicieron la vista gorda ante el lado más oscuro del ser humano, sus angustias y frustraciones. En definitiva uno de los grandes

BLAKE EDWARS:EL GRAN CAMALEÓN


Pensemos en una comedia romántica y tendremos “Desayuno con Diamantes”, en un drama duro y desgarrador y probablemente nos venga a la mente “Días de vino y Rosas”; en un alarde de talento para el sketch cómico y todos recordaremos “El Guateque” o “La pantera Rosa”; si lo que buscamos es elegancia y sofisticación llegaremos a “Victor o Victoria” y si nos apetece acercarnos con ironía a la crisis de los 40 en el hombre podremos visionar “10, la mujer perfecta”.
Blake Edwards nunca gozó del prestigio crítico de otros coetáneos suyos más tendentes a desarrollar dramas presuntamente profundos como Sidney Lumet o Arthur Penn, pero en sus casi cuarenta años de carrera simbolizó una buena parte del mejor Hollywood: aquél que conjugaba el entretenimiento con la calidad, que no necesitaba ser necesariamente “serio” para dar obras maestras y el cineasta recientemente fallecido rodó varios filmes que si no llegan a esa categoría , al menos se le acercan mucho, pero que mucho. Como un Vincent Minnelly, un George Cuckor o un Billy Wilder fue un todo-terreno capaz de afrontar con solvencia cualquier tema al que acercarse: su producción alcanza esporádicas y no precisamente desacertadas incursiones en géneros tales como el western o la cinta de suspense.
Cierto es que en su extensa carrera se pueden encontrar realizaciones más bien aceptables, cuando no mediocres, en especial cuando una serie de fracasos comerciales a inicio de los años 70 le hizo refugiarse en la saga de la Pantera Rosa con unos resultados finales harto discutibles. El realizador supo reírse de sí mismo y saldar cuentas con el sistema que le había encumbrado al principio y marginado después con la muy destacable y casi olvidada S.O.B (1981) protagonizada por su musa y mujer en la vida real Julie Andrews, que como el personaje de dicha película, luchó toda su vida por desprenderse de la imagen ñoña que le había granjeado “Mary Poppins•” con la inestimable ayuda de su esposo que le dio papeles hasta sexys en “Darling Lili” (uno de su grandes fracasos), “La semilla del Tamarindo” (un nada despreciable acercamiento al espionaje) o la mencionada y espléndida “Victor o Victoria” que procuro al matrimonio sendas candidaturas al óscar (a ella como actriz y a él como guionista) y supuso su último gran éxito comercial amén de reconciliarle con la crítica que le había dado la espalda desde hace varios años.
De su mano no sólo la señora Edwards consiguió los mejores trabajos de su carrera Nunca estuvo Audrey Hepburn mas encantadora que en “Desayuno con Diamantes”, acaso su obra maestra, adaptación de la novela corta de Truman Capote que convirtió a miss Hepburn como un icono del cine, película divertida y amarga, elegante y trágica un ejercicio extraordinario de virtuosismo del entonces joven cineasta, en la que destacaba la inolvidable canción “Moon River” compuesta por el que sería colaborador eterno y auténtico co-autor de su filmes: el gran Henry Mancini. Tampoco cabía esperar mucho de Dudley Moore un olvidado cómico inglés que había dejado la interpretación por la música y que, de forma sorprendente, fue rescatado por Edwards para protagonizar “10, La Mujer Perfecta” ofreciendo un espléndido y divertido retrato de la crisis sexual del hombre. Y, cómo no, estuvo para siempre el gran Peter Sellers que consiguió inmortalizar al torpe e irritante inspector Clouseau, personaje que marcó la carrera de ambos y que sentó las bases de una relación amor-odio que se extendió a lo largo de dos décadas: Sellers siempre consideró que el éxito de Clouseau le esclavizó hasta impedirle realizar caracterizaciones más serias. De hecho, los dos trabajos que más le realizaron fueron sus dos candidaturas al Oscar: “Teléfono Rojo, ¿Volamos hacia Mocú?” y “Bienvenido Mr Chance” en las antípodas de sus trabajos con Edwards. Tanto uno como el otro no se soportaban, pero se necesitaban mutuamente para sobrevivir en la jungla hollywoodense. Y Jack Lemmon dio un espectacular cambio de registro interpretando a un agente de publicidad que contempla aterrorizado el progresivo hundimiento de su matrimonio en el infierno del alcoholismo. Quien le dirigía junto a Lee Remick no era otro que Blake Edwards
Con su muerte se cierra todo una época de la comedia americana, género cuyos mejores días quedan ya en el olvido y que tuvieron en Blake Edwards un cultivador casi siempre correcto, en ocasiones lúcido y en otras, más de lo que se le quiso reconocer, simplemente genial.