REPASAMOS MÍTICAS PELÍCULAS, SERIES DE TELEVISIÓN, ACTORES, DIRECTORES Y ACTRICES QUE DEJARON UNA HUELLA INOLVIDABLE, ASÍ COMO LA ACTUALIDAD DEL SEPTIMO ARTE
domingo, 20 de mayo de 2012
DECADAS DE CRIMEN
Cuando se estrenó, en un lejano 1990, causó impacto y se ganó el fervor de la crítica de todo el mundo. Se consideró que el autor de “Toro Salvaje” y “La Ultima Tentación de Cristo” había llegado a su esplendor profesional y por cierto que era verdad. Aún a fecha de hoy sigue siendo probablemente su obra maestra, de una filmografía con un buen puñado de realizaciones excelentes.
Desde su impactante primera escena Scorsese nos sitúa en la trayectoria de Henry Hill, un hampón de segundo nivel que desde su más tierna infancia sólo ha deseado ser un gánster. Tomando como referencia una historia real, sacada de un libro de Nicholas Piegglli, co-autor del guion, el realizador desmenuza de forma espeluznante la vida cotidiana de estos rateros mezquinos y violentos, en la que los aspectos mas triviales se conjugan con terribles crímenes que son tomados como una jornada normal de oficina por parte de los dudosos héroes del film. Scorsese adopta un ritmo frenético, extenuante, que nos deja sin aliento a lo largo de las casi tres horas de duración de la cinta, siendo un claro precedente de las obras maestras de Quentin Tarantino (“Reservor Dogs” “Pulp Fiction”) mas deudoras del universo del realizador italo-americano de lo que se quiere reconocer.
Para esta joya del cine, rescató a su actor fetiche de entonces, Robert De Niro, pero los que se comen la película de cabo a rabo son los dos protagonistas reales Ray Liotta y Lorreine Bracco, sencillamente fascinantes en sus caracterizaciones de personajes al límite y unidos por una pasión muy auto-destructiva. El eterno secundario Joe Pesci ganó el único Oscar del film, por su estridente caracterización de un gánster psicópata, algo excesiva y quizá por ellos premiada dado el gusto de la Academia por los histrionismos en la pantalla.
Crónica de mafiosos alejada del tratamiento operístico de “El Padrino” y de la melancolía de “Érase una vez en América”, las vicisitudes de unos mafiosos que mezclan las acciones típicas de una familia normal con los crímenes más horrendos, que aceptan el robo, el chantaje y la extorsión pero no el divorcio, que juran lealtades eternas para acabar delatándose entre ellos, que forman guetos cerrados a los que nadie puede entrar y cuando salen al mundo exterior se encuentran con la cruda realidad de un universo también a ellos les ha excluido. Por poner un reproche a esta extraordinaria realización sólo cabe discutir el excesivo uso de la voz en off , por parte del protagonista del film, así como de un final alargado en exceso aunque portador de un clímax excelente.
Con una banda sonora que mezcla temas de los Platters, Dean Martin y Los Rolling Stones, como representativos de las casi tres décadas que retrata la película (infancia, juventud y madurez con la consiguiente caída del protagonista) a fecha d ehoy es todavía considerada como una de las grandes olvidadas de los premios de la Academia al ser derrotada por “Bailando con Lobos” y no llevarse nada más que el premio al mejor secundario aludido. De hecho una película notablemente inferior a ella (“Infiltrados”) zanjó la deuda de Hollywood con el que probablemente sea su realizador más solvente de los últimos años.
Imprescindible.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
