miércoles, 27 de junio de 2012

DONDE PERTENECEMOS...

Fue un bombazo de taquilla en el 82 y de hecho uno de los filmes emblemáticos de la década. Patriotera y de fácil mensaje, lo que nadie puede negarle es su impecable acabado formal, en una película muy bien realizada y correcta en la narración de una historia que no ahorra ciertos tópicos y estereotipos. Ideológicamente resulta discutible el retrato de los personajes femeninos realizado en el guión: su imagen de la mujer no es precisamente favorable, y a fecha de hoy hasta puede resulta machista. Lo que pasa, al mismo tiempo, es que la interpretación de la espléndida Debra Winger tiene tanta fuerza que su Paula resulta el personaje más entrañable de la película. Gere está correcto, sin más, con cierto aire chuleta propio de sus trabajos de aquellos años y el que se come la cinta es Louis Gossett Jr, con su impecable sargento cruel y déspota en la apariencia pero con un trasfondo muy bondadoso en su trasfondo. De hecho el tratamiento del personaje de Foley es la carta mejor guardada de la película. El en apariencia cruelísimo instructor es quien al final de la cinta logra la redención del héroe, al salvarle del abismo cuando menos se esperaba. No le falta inteligencia al tratamiento de las relaciones sargento-aspirante; aunque el mensaje final no deje de tener su aspecto tramposo: todo vale con tal de seleccionar a los mejores para la patria. Eran los 80, los años del Reganismo. Años más tarde un imberbe Tom Cruise se metía en la chupa de cuero para protagonizar "Top Gun". Aquellos años de aquel cine

martes, 5 de junio de 2012

UNA MAS

Dicen las crónicas que se trata de la obra más taquillera de Woody Allen. Nada detiene al genio de Manhattan. Para él no pasan los años. Su publico es siempre fiel, y hasta se incrementa al parecer. La cita con su nueva película es casi una religión para el amante de la cartelera Nadie puede negar ese mérito. Hasta que se muera el cineasta de origen judío seguirá llenado cines y obteniendo grandes críticas. Se lo ha ganado a pulso o al menos así lo piensa la mayoría. Lo que distingue a los realmente grandes de los que no llegan a tanto es la capacidad para crear una audiencia fiel que te siga a todas partes y ser un totem de la crítica que te perdone todo aquello que a los demás les lleva al destierro. No creo decir una herejía cuando afirmo que nuestro héroe lleva varios años sin dar una obra maestra a las pantallas. Cumplir, cumple siempre eso sí; pero en su cine ya hay mucho de reiteración, de fórmula mecánica aplicada una y otra vez cada vez de forma más rutinaria y menos lograda. La gran baza de sus películas, unos diálogos chispeantes, ingeniosos y llenos de humos negro hace tiempo que se perdió. Apenas uno esboza media sonrisa por la simpatía que siempre entrañan sus sufridos personajes. En cuanto a su reflexión sobre la vida y el arte, ésta ya está muy trillada por el neoyorkino y se ha manifestado de forma mucho más brillante en "La Rosa Púrpura del Cairo" o "Desmontando a Harry" por decir dos títulos cualquiera. "Midnight in Paris" se vé con agrado , simplemente pero nos llega a enganchar en ningún momento y en ella se percibe ese aire a cadena de montaje parecida a cualquier combinado de efectos especiales tan propia de nuestros días o a artículo diario de columnista de "pestigio" en el que se nos dice lo mismo casi siempre. Hay momentos algo más conseguidos (los encuentros con Heminway o Dalí, por ejemplo) pero su conjunto no escapa al envoltorio de lo visto con anterioridad. Sus últimas obras parecen postales turísticas de ciudades europeas a las que el realizador ama, casi entretenimientos curiosamente seguidos en masa por los espectadores. Pero claro está que ya esperamos la nueva obra de Allen (al parecer situada en Roma) que Por descontado iremos a ver en cuanto se estrene.