
Una buena historia nunca se convierte en una mala película. Podrá ser mejor o peor pero nunca es un zarrio. El guión de Familia es espléndido; lleno de originalidad y diálogos brillantes. Se trata de uno de los mejores argumentos conocidos en España en los últimos años, una aguda reflexión sobre la institución familiar, una comedia negra, negrísima llena de ironía y dobles sentidos.
A ellos hay que unirle una dirección muy inteligente, con una capacidad extraordinaria para captar los matices de los diversos personajes; en especial la incredulidad de los componentes de la "extraña familia" que viven todo una experiencia asombrosa en cuanto a su planteamiento. Se trata de una de los mejores trabajos de dirección de actores vistos en los últimos años.
Ese trabajo no sería posible sin la presencia de un excelente plantel de intérpretes empezando por la casi debutante Elena Anaya y concluyendo por un inconmensurable Galiardo, como casi siempre excelente y poco reconocido.
León de Aranoa se establecería como uno de los más prometedores guionistas-directores de su generación. Su trayectoria posterior fue irregular aunque en ocasiones, plenamente acertada.
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