miércoles, 11 de enero de 2012

DRIVE: CONTRA LO QUE SE HA DICHO


En esta ocasión voy a situarme en una posición contraria a la mayor parte de crítica y público. La inmensa mayoría ha catalogado a "Drive" como una de las revelaciones del año, e incluso su director se llevó el premio en el Festival de Cannes; de ella se ha dicho que es un "Thriller" impactante y logrado, incluso con un elemento poético en sus imágenes, opinión que suscriben críticos con los que suelo coincidir.

A mí me ha parecido un sofrito de "Taxi Driver","Collateral" y hasta el cine de Sergio Leone o Melville, pretencioso e innecesariamente violento hasta punto de resultar desagradable. A la película le cuesta arrancar y cuando lo hace es para mostrar sangre y mutilaciones de forma mas bien grotesca. No es la primera película que considera que la violencia gratuita es algo asi como un elemento narrativo más. Desde que "Bonnie & Clyde" y "Grupo Salvaje" tranformaran el uso de la misma, el cine americano ha tendido a utilizarla de forma cada vez más explícita; pero mientras en las cintas referidas tenía un contenido épico que se insertaba en la narración, en la actualidad su presentación es zafia, estridente y parece pretender herir la sensibilidad del espectador.

Por otro lado se trata de una de las películas con la que más me ha costado empatizar con cualquiera de sus personajes, todos ellos sumamente desagradables. Y no es que los actores esten mal, sino que son seres antipáticos, inexpresivos y casi todos ellos mezquinos sin que se pueda salvar en ellos un ápice que provoque algo de simpatía. Hasta el Travis de la película de Scorsese tenía un punto entrañable en comparación con los mismos.Además la cinta roza el ridículo con algunos primeros planos eternos con aire "profundo" que luego suelen concluir con un baño de sangre chavacano (en especial me irrita la escena del ascensor, que curiosamente ha sido muy elogiada).

Habrá, por supuesto, voces que rebatan todos y cada uno de estos argumentos; y hasta con su parte de razón. Pero también es bueno que frente a la proclamación mayoritaria de que una obra es buena surjan los discordantes que pongan en tela de juicio lo que parece una verdad irrefutable. Y creo que es necesario denunciar que se venda como atrevimiento estilístico lo que es ramplonería y mal gusto. Aunque sobre esto no nada escrito por supuesto.

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