
En una filmografía tan alicaída como la italiana, que fue en su día la mejor de Europa y hasta del mundo, la existencia de esta pequeña obra maestra resulta altamente reconfortante como muestra de cine europeo de calidad.
Al igual que la maravillosa "La Familia" de Ettore Scola, la película de Paolo Virzi utiliza a la institución familiar como mecanismo de recorrido en casi 30 años de historia italiana. Los altos y bajos por los que pasan la protagonista femenina con su dos hijos tienen como trasfondo la propia evolución de la sociedad y se enmarcan en una galería de personajes muy mediterráneos tantas veces vistos en las mejores comedias de los 70-80. Tras las desventuras de los protagonistas se esconde el estudio d e la familia como clan que termina apoyándose mutuamente, por encima de todas difíciles vicisitudes y los desencuentros que jalonan la existencia
Divertida y amarga al mismo tiempo, los esfuerzos de la sensual Anna por sacar adelante a sus vástagos chocan siempre con su aire atolondrado y soñador que termina derivando en no pocas ocasiones en un calvario en especial para Bruno, el hijo mayor al que el paso del tiempo convierte en un taciturno profesor universitario que encuentra en la enfermedad de su madre el camino para reconciliarse con ella, su hermana y su propia persona. Diversos flash-backs nos mostraran situaciones estridentes tan características de tantos personajes pasionales propios de un país tan dado al exceso. Es destacable, dentro de un reparto muy correcto en su desempeño, el papel de la bellísima Michaela Ramazotti que la revela como una digna sucesora de las grandes damas del cine italiano.
Agradable, emotiva, simpática, bien rodada y muy convincentemente interpretada.
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