
Arriba los Bellamy, distinguidos miembros de la "upper-class" británica de comienzos del siglo XX. Abajo, la servidumbre comandada por el inefable Hudson, el perfecto mayordomo, aquél con el que toda mansión sueña para organizarla.
La serie se extendió cinco temporadas. Cada cual mejor, o al menos tan buena como la anterior. Sus guiones eran de lujo: sutiles, elegantes, dramáticos e irónicos. Los personajes estaban diseñados de forma precisa: el alocado hijo militar, el impecable aunque dubitativo parlamentario, la elegante esposa, el abnegado y hasta sumiso mayordomo, la entrañble cocinera, los soñadores jóvenes que esperaban dejar el servicio algún día. Y los actores, no especialmente conocidos, eran memorables todos ellos
"Arriba y Abajo" es una pieza de museo de la historia televisiva. Se puede decir que hay un antes y un después de ella. Demostró por primera vez en la historia del joven medio que existía la posibilidad de crear series de calidad equiparables a las grandes películas. Muchos seriales de aquellos años no han resistido bien el paso del tiempo y a fecha de hoy producen la simpatía propia de ver lo trasnochado que resultan vistos en la actualidad,como aquello que tanto enganchó en su día apenas ha dejado huella como curiosidad nostálgica. Pero las desventuras de los señores y criados de Eaton Pleace siguen estandio vigentes, no han perdido un ápice de su interés y su influencia se mantine en películas como "Godsforf Park" o la reciente "Downton Abbey". Su visión resulta un deleite para las nuevas generaciones en una época en el que el auténtico talento creativo se ha trasladado al medio televisivo. No era así en 1974. De ahí el mérito de esta serie inolvidable.
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